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¿En qué consiste la competencia perfecta?

competencia perfecta ejemplos

Si el mundo que nos rodea fuera ideal, la competencia perfecta sería el modelo óptimo a seguir en cualquier mercado. Las empresas no impondrían nunca los precios de los productos o servicios y solo la ley de la oferta y la demanda tendría poder para determinar el valor de los mismos.

Pero este no es un mundo perfecto.

Para entender los diferentes tipos de mercados, hay que tener en cuenta que estos se definen según determinadas variables. El producto, el comprador, el área geográfica y la competencia son los principales elementos que determinarán estas clasificaciones.

Saber cómo funcionan los distintos tipos de mercados responde a la necesidad de llevar a cabo acciones útiles para el desarrollo de la empresa como son el análisis de los mismos, la investigación de su comportamiento, diseño de estrategias o el monitoreo.

Características de la competencia perfecta

En un mercado de competencia perfecta tanto los consumidores como las empresas obtendrían los máximos beneficios. Estas carecen de poder para manipular o determinar el precio y toda la sociedad alcanza niveles óptimos de bienestar.  Se daría así una situación ideal y prácticamente perfecta que, sin embargo, no se suele corresponder con la realidad. 

Se caracteriza por: 

  • Las empresas venden un producto homogéneo.
  • Son precio-aceptantes, es decir, no pueden determinar o influir en el precio de sus productos. Se llegaría así a una situación ideal en la que se maximiza el bienestar de todos los participantes.
  • La información sobre los precios y los productos debe ser clara y precisa. El riesgo para todos los actores que entran en el proceso (es decir, consumidores y productores) prácticamente desaparece ya que existe la transparencia total en cuanto a los datos que se deben conocer. 
  • Tanto los costes de transacción como de movilidad son muy bajos, por lo que se multiplican las posibilidades de que los consumidores puedan acceder a cualquier productor.
  • No hay barreras de entrada ni tampoco de salida. Es decir, que tanto los compradores como los vendedores pueden entrar o salir fácilmente del mercado.

Diferencias entre la competencia perfecta y la imperfecta

Si atendemos a las características propias de la competencia perfecta podemos establecer los elementos que la diferencian de otras: la imperfecta y el monopolio puro.

En la competencia perfecta, las empresas no determinan el valor final de un producto, algo que sí sucede en la imperfecta. En esta última, los negocios pueden influir en el precio de mercado de este. La curva de la demanda tiene pendiente negativa, por lo tanto si un vendedor decide aumentar la cantidad ofrecida de su producto, el precio caerá.

Además, el producto en la competencia imperfecta no es homogéneo.

Habitualmente se distinguen varios tipos de competencia imperfecta. Destacamos cuatro:

  • Monopolio: una sola empresa ofrece los bienes y servicios que se venden en un mercado. Esta tiene el control total sobre las condiciones de precio y de calidad de dichos productos. Un ejemplo es aquel en el que una sola empresa maneja un servicio, por ejemplo, el del suministro de luz.
  • Oligopolio: en este caso hay pocas empresas que pueden ofrecer productos homogéneos o no. El número de compradores sí es elevado.
  • Monopsonio: solo existe un demandante o comprador. Al igual que otros tipos de competencia imperfecta no existe equilibrio en la ley de la oferta y la demanda. Un ejemplo son los uniformes de las escuelas privadas. Estos tienen un color y unas características específicas que no son demandadas por otros clientes.
  • Oligopsonio. Mercado en el que hay pocos demandantes pero muchos vendedores. Los productos en este tipo de mercado suelen ser homogéneos. Ejemplos de oligopsonio son algunos mercados de alimentación. En estos casos las grandes distribuidoras de alimentación ejercen poder sobre los productores (los cuales son muchos más en número), pudiendo así controlar la compra de un producto.

Un ejemplo para entender cómo es la competencia perfecta

Se puede afirmar que  la competencia perfecta no existe o es muy difícil de alcanzar. Sin embargo, sí se pueden establecer varios ejemplos que se aproximan mucho a este tipo de mercado.

En el mercado de la agricultura existen numerosos vendedores que ofertan productos similares. Imaginemos que en un país hay 15.000 productores de tomate. Las decisiones sobre el precio o la cantidad de unidades que puedan tomar uno solo de ellos no afectará para nada al mercado. La oferta y la demanda siempre se mantienen constantes.

En general, los productos del sector primario (café, azúcar, patatas u otro tipo de artículos básicos) pertenecen a un mercado con muchas de las características de la competencia perfecta: existen muchos productos, los productos son casi idénticos, la entrada y salida del mercado es fácil ya que cualquiera puede cultivar y vender y, además, el comprador puede acceder fácilmente a toda la información relativa al precio, la producción o número de vendedores. 

Otro ejemplo es el del mercado del software libre. Los creadores de las aplicaciones pueden entrar y salir cuando quieran de este mercado, al igual que los compradores. La transparencia sobre los productos es total y los costes de acceso son prácticamente nulos.

Es importante aclarar que sin conocer cómo funciona el mercado o las distintas clasificaciones que se hacen de él, ninguna empresa podrá asegurar su permanencia en el mismo. Las estrategias comerciales que cada negocio desarrolle dependen, en gran parte, del conocimiento más o menos profundo que se tenga de este.

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